Prototipo de horno | Grupo Operativo SMARTFORESTRY 2
El Grupo Operativo ha completado el diseño de su prototipo de horno de biochar. Tras estudiar siete formas posibles, la elegida es una artesa de 2 m³ útiles que se cuelga del tripuntal del tractor, se apaga con agua desde el fondo y se descarga volcándola, sin motores. Ningún horno abierto del mercado tiene este sistema de enganche: es la aportación propia del proyecto.
Elegida la tecnología, la cortina de llama, quedaba lo más difícil: convertirla en una herramienta que pueda trabajar en el monte murciano, junto a la madera muerta, con los tractores de los socios y con seguridad. La acción B2 de SMARTFORESTRY II ha cerrado esa fase con la memoria de diseño del prototipo: planos, cálculos, pliego de especificaciones, análisis de riesgos, manual de uso y presupuesto, listos para fabricarlo.

Por qué una artesa y no un cono
Los hornos de cortina de llama suelen ser conos. El equipo calculó siete formas distintas con el mismo volumen útil: un cono, tres octógonos, una pirámide cuadrada y dos artesas. La condición decisiva era el transporte: el horno tiene que circular por pistas forestales, así que no puede superar los 2 metros de ancho.
Con ese límite, solo las formas alargadas consiguen 2 m³ útiles con las paredes a 65° y el borde a una altura cómoda para cargar a mano. La artesa, de planta rectangular y cuatro caras planas, obtuvo la mejor nota, 91 sobre 100: es la más compacta y la más sencilla de fabricar. Empató con una artesa más estrecha, que se descartó porque mide más de 3 metros de largo y complica el manejo. El octógono de 1,90 metros que se había planteado al principio quedó el último, con 65 puntos, por sus paredes casi verticales, de 72°, su borde alto y su poca boca por metro cúbico.

Así es el prototipo
- Vaso en forma de artesa de 1,80 × 2,25 metros de boca, con las paredes a 65° y 0,95 metros de altura: 2,0 m³ útiles.
- Chapa de acero de 5 y 6 mm, más gruesa que la de los hornos comerciales de referencia, con una banda de acero refractario atornillada en el borde, la zona que más sufre, para poder sustituirla.
- Camisa aislada y ventilada alrededor del vaso, que estabiliza la llama y protege a quien trabaja a su lado.
- Unos 790 kilos y 1,97 metros de ancho: se transporta frío y vacío, colgado del tripuntal trasero del tractor.
- Enganche ISO 730 de categoría 2, delante y detrás, y manguitos para horquillas. Ningún horno abierto del mercado lo tiene: es la aportación de desarrollo propio más clara del prototipo.
- Apagado con agua desde el fondo, con una toma con válvula, sin tener que asomarse a la boca.
- Descarga volcando el vaso 110° con un polipasto manual. Sin motores ni cables.
- Tres termopares con registrador de temperatura y un puerto para medir gases.
Diseñado para el trabajo real en el monte
Las comprobaciones de cálculo se cumplen con margen: ningún elemento estructural pasa del 55 % de su capacidad en el caso más desfavorable. El análisis de riesgos estudió 32 situaciones peligrosas y, con las medidas previstas, ninguna queda en nivel importante. Como no tiene partes movidas por motor, el horno no es una máquina a efectos del marcado CE, pero sí un equipo de trabajo, con un manual de uso y seguridad único para todos los socios.
¿Es rentable?
El análisis de coste-beneficio inicial es claro y útil para empresas y propietarios: como actividad aislada, el horno no se paga, porque la mano de obra pesa más que el valor del biochar. Integrado en una obra de restauración, donde el tractor y el personal ya están en el monte y el horno sustituye a la quema o al triturado de los restos, el coste baja a unos 0,61 euros por kilo de biochar, la inversión se recupera en unos 2,6 años y la rentabilidad interna estimada es del 26 %. Si además se vendieran créditos de carbono certificados, el retorno se acortaría a algo más de un año. Las emisiones evitadas frente a la quema de los restos al aire libre se estiman en unas 0,49 toneladas de CO₂ equivalente por tonelada de biomasa. Todas estas cifras se recalcularán con los datos reales de los ensayos.

Próximos pasos
Antes de fabricarlo, una prueba de concepto en un foso excavado con la misma geometría del vaso, en una finca privada de Lorca, fuera de la época de peligro de incendios y con su autorización de uso del fuego. Medirá la duración del ciclo, la temperatura, el volumen, el rendimiento, el humo, el monóxido de carbono, la calidad del biochar y el agua que retiene tras el apagado. Después llegarán la fabricación de dos unidades del prototipo, los ensayos y una demostración en Sierra Espuña, abierta al sector.
El horno lo ha diseñado y lo fabricará Bosque Vital. GESNATURE Ingeniería valida el diseño e Ingeniería del Entorno Natural coordina y da apoyo técnico. Fuente: GO SMARTFORESTRY II, acción B2.1, memoria de diseño del prototipo para la creación de biochar (octubre de 2026).

Proyecto SMARTFORESTRY II, cofinanciado por la Unión Europea a través del Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural (FEADER), el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación y la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, en el marco de la Intervención 7161 del Plan Estratégico de la PAC 2023-2027 (Grupos Operativos de la AEI-Agri). FEADER: Europa invierte en las zonas rurales.